Las pérdidas y los rebotes condenan a un Unicaja falto de ilusión (83-75)

Con esta son ya siete derrotas fuera del Carpena en liga esta temporada, un dato demoledor para un equipo de las aspiraciones de Unicaja, que solo dominó en el arranque del choque y tuvo que remar contracorriente para mantenerse en el marcador el resto del encuentro, con tímidos zarpazos que no le valieron para despegarse de un Breogán, que busca la salvación, mucho más enchufado y creyendo en lo que hacían, lo que a la larga le valió para tumbar a un conjunto cajista que no brilló en ninguna estadística salvo en las negativas, con 16 perdidas de balón y dejándose capturar 17 rebotes bajo su aro

El parcial de 0-8 en los primeros minutos favorable a los de Casimiro fue toda la seguridad con la que fue capaz de jugar el equipo, a partir de ahí comenzaron los titubeos y los errores inexplicables para jugadores de la talla que se les presupone a una plantilla del presupuesto de Unicaja. Aún así nos mantuvimos en el marcador hasta el final del primer cuarto (16-17) con ese pensamiento de que si estuviéramos un poco mas centrados iríamos ganando con comodidad.

La realidad es que ninguno de los dos equipos estaba haciendo un buen encuentro, como así lo demuestra el tanteo del segundo cuarto (15-13). Ambos conjuntos iban cortos de acierto, que no de intentos porque si alguno hubiera tenido un mínimo de inspiración de cara al aro podría haber matado el partido antes de que se marcharan al descanso, pero solo fue un punto de ventaja para los locales y un marcador mas propio de categorías inferiores que de dos conjuntos ACB (31-30). Solo Carlos Suárez parecía saber a qué había que jugar y lideraba a los cajistas aunque se tuvo que marchar lesionado y eso frenó su impulso.

Tras las 13 perdidas en la primera mitad y un mal arranque de tercer cuarto, Unicaja pareció alzar el vuelo con varios triples de Wiltjer, pero los problemas atrás y sobre todo en el rebote, condenaron al fracaso a la reacción, que no valió para marcharse en el marcador pero si para mantenerse ahí antes de entrar en el último cuarto (51-49), pero sobre la pista se veía un juego muy distinto al de dos equipo que están igualados, a Breogan solo le faltaba el acierto que tuvieron en el cuarto para sentenciar el encuentro.

El cuarto definitivo se volvió un juego de turnos, puesto que las rachas se alternaban entre equipos, comenzó a despegarse Breogán en los dos primeros minutos, y en los siguientes contesto Unicaja poniéndose 4 arriba, transcurriendo así el cuarto hasta que a falta de 3 minutos Breogan aceleró de nuevo y los cajistas se encontraron faltos de gasolina y de ideas, tanto en pista como desde el banquillo, para al final dejarse otro partido en la carretera, que se suma a una lista demasiado grande ya de encuentros perdidos fuera de casa, aunque lo peor no es la derrota si no ver cómo juega el equipo (83-75).

Parece ser que no es la última vez que vamos a hablar de la actitud esta temporada, aunque no es la primera ni mucho menos. Todo eran promesas de tiempos mejores cuando volvieran los lesionados, y así ha sido durante un breve periodo de tiempo, con partidos en casa, pero hemos vuelto a jugar sin ilusión y sin energía, solo que esta vez están todos, entonces, ¿a quién le echamos la culpa esta vez? Como yo lo veo, cada uno tiene su trozo de pastel, un club con poca afinidad a las decisiones drásticas, un entrenador que da una imagen de pasividad absoluta en la banda mientras su equipo se hunde y algunos jugadores que están completamente fuera de la temporada e irreconocibles con respecto a lo pagado/esperado de ellos.

Lo de ayer es sintomático de plantilla rota al completo, las caras en el banquillo eran un poema y quizás no eran por lo que pasaba en pista. Los triples eran, en teoría, nuestro arma de doble filo pero lo cierto es que ayer entraron, sin embargo, nos encontramos con que no tenemos pivots, no queda ni rastro del Shermadini al que solo podían parar manándole a la linea de personal, y Lessort está tan centrado en ser un terremoto que se olvida de que tan malo es la falta de energía como el exceso de ella, fajarse con los pivots rivales es un arte y Lessort se pierde en querer empujar mas que ellos. Por otro lado, Jaime Fernández firmó anoche su peor partido con la camiseta verde y morada, cuando el suele ser el que salva la papeleta cuando el equipo juega con mediocridad, esto es malo, muy malo, tan malo como que tu mejor jugador fue un tío que era duda hasta misma tarde del partido, y ademas jugo con claros signos de dolor, chapó Capitán.

Todo el mundo echaba cuentas de cara al enfrentamiento directo con Valencia por ver quien se hacia con la cuarta plaza y dejaba en la estacada al otro. Bien, para ello era condición indispensable volver con victoria de la cancha del segundo por la cola, algo factible y relativamente sencillo con la plantilla al completo y las sensaciones de juego de los últimos partidos, pero nos encontramos con una dosis de realidad que vas mas a allá de la estadística y las posesiones que dirían algunos, nos encontramos con un equipo con garra que realmente cree en lo que hace y eso se traduce en su juego, haciendo honor a su camiseta, nos enfrentamos a verdaderos soldados romanos luchando por la salvación del equipo.

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